2 de noviembre de 2012

¡Qué le den a las chichas!


¿Por qué las mujeres estamos tan obsesionadas con esto de estar delgadas? Es que acaso no podemos comer lo que nos venga en gana sin temor a que nos llamen gorda, foca, ballena o alguno de estos sinónimos tan desagradables. Yo ya estoy harta de este bucle en búsqueda de una perfección que es imposible de alcanzar, pues siempre habrá alguien más perfecto que tú.

¿Por qué se nos exige tanto físicamente? Primero, la delantera, cuanto más grande mejor. En segundo lugar, el trasero. Fuera cartucheras, estrías y celulitis. Bienvenida sean anorexia y bulimia.

Maldigo la hora en que empezó a existir la moda y las medidas 90-60-90 comenzaron a ser la referencia para todas las féminas. Maldigo la hora en que a una mujer se le ocurrió eliminar de su cuerpo todo tipo de vello. Maldita sea la hora en que una mujer quiso calzar tacones porque no estaba conforme con su altura.

Odio la feminidad. Yo no he nacido para ser una Barbie.  Quizás no debería haber sido mujer, porque dudo que siéndolo alcance algún día eso que llaman felicidad. 

27 de septiembre de 2012

De nada sirvieron los paraguas ...


Y por fin llegó la lluvia. La Agencia Estatal de Meteorología, tan poco fiable, ha acertado esta vez. Pero claro, justamente hoy me ha dado por no creerles, ya que sólo una de cada diez de sus predicciones es correcta. Así que, debido al ambiente bochornoso que había en mi casa a las nueve de la mañana, me he vestido con ropa un tanto veraniega: cholas, pantalones cortos y una camiseta de asillas. Para mi sorpresa, nada más bajar del tranvía en la parada de Hospital Universitario, empezó a caer tal palo de agua que tuve que volver a casa para evitar coger una pulmonía.  Pero antes, me tomé mi tiempillo en atravesar alguno que otro charco –todo esto con cholitas de playa-, en tomarme un barraquito con una compañera de clase en la cafetería para entrar en calor, y en esperar a que amainara, encerrada en un ascensor que de un momento a otro se vendría abajo.  Y que conste, que tenía paraguas, pero de nada sirvió. Al final me cansé de intentar que no saliera volando y, rendida, dejé que las gotas me empaparan de arriba a abajo.  Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un chaparrón como este. 

24 de septiembre de 2012

¡Otoño, sé bienvenido!



Ayer, 23 de septiembre, dio comienzo el otoño, y lo hizo con una situación de alerta un tanto desapropiada - como muchas otras en las Islas Canarias-. No señores, no nos vamos a morir por que caigan cuatro gotas. Por mi parte, este hecho es bastante criticable. Yo, que soy uruguaya, sí que he conocido verdaderos chaparrones, así como el frío en su plena esencia que se clava como estacas de hielo y la más pavorosa humedad que se cala en los huesos hasta dejarte completamente inmóvil. Pero bueno, ésta no es la cuestión del asunto.

Hoy escribo porque no hace mucho estaba ansiosa por tumbarme como lagarto en la arena para que mi piel se bronceara. Ahora, me apetece que llegue el frío. Quiero lluvia, aunque probablemente, teniendo un clima tan cálido, apenas caigan dos gotas locas. Echo de menos los abrigos de pluma, las chaquetas de cuero, las botas y los botines, todos ellos en tonalidades oscuras. El marrón, el mostaza, el azul marino, el violeta -más bien rojo vino-, así como el negro, que aunque nunca pase de moda, es un tanto desapropiado a cuarenta grados de temperatura.

Quiero un otoño de esos en los que las calles están cubiertas de hojas secas que crujen al pisarlas, de árboles pelados y charcos donde chapotear con botas de lluvia -de ésas que nunca he tenido-. Otoño somnoliento y alicaído, mas, al mismo tiempo, romántico como él solo. Otoño de parejas sentadas en bancos solitarios de parques, acurrucadas en busca de calor y de niños en bici con chubasqueros que les protejan de la lluvia. Definitivamente, deseo un otoño de película.


11 de agosto de 2012

Resaca...

Deprimentes. Así son. Días post-fiestón en los que te levantas a las tantas de la tarde, con mal sabor de boca, la lengua tan seca que casi parece agrietarse, dolor en sitios insospechados de tu cuerpo y un hambre de narices.

Así que, aunque probablemente la noche anterior hayas engordado un par de kilitos debido a las  calorías vacías del alcohol bebido y las de la comida ingerida en un ataque de ansiedad, te lanzas a devorar lo primero que pillas en tu cocina, habiendo antes tomado de un solo trago un litro y medio de agua.

Finalizado este proceso de nutrición, dedicarás lo que te queda de tarde-noche (pues probablemente no te entre sueño hasta las dos, tres de la madrugada) en intentar rehacer en tu cabeza todos los sucesos de la noche anterior, apenas consiguiendo recordar el principio y el final, quedando todo proceso intermedio en “siete negros signos de interrogación”. 

5 de febrero de 2012

Muere lentamente...

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.


Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Martha Medeiros

Parece ser entonces,
que yo estoy muriendo lentamente. 

2 de febrero de 2012

Defecto.

¿Indecisa? ¿Yo? ¡Qué va! Casi suena convincente y todo. Creo que no hay una persona más insegura en todo el planeta. Uno de mis grandes defectos: darle demasiadas vueltas a las cosas, por insignificantes que sean.  
Dar un paseo conmigo es como salir con un robot carente de iniciativa propia. Ante cualquier pregunta del tipo “¿qué te apetece hacer?” o “¿adónde vamos?”, mi respuesta siempre será la misma: “me da igual” o “tú dirás”. Quizás porque soy de las que piensan que el lugar y el momento es lo de menos y que lo que realmente importa es la compañía (¡qué típico!), pero todo da a entender que no tengo opinión sobre nada.
Sobra decir lo mal que lo paso cuando se acerca un cumpleaños y tengo que arreglármelas para buscar algo bueno, bonito y barato. Dios, eso es un auténtico calvario. Mi padre, que se las da de listo, suele decirme cuando le pido consejo: Carolina, si no sabes tú lo que le gusta a tus amigos, ¿cómo pretendes que lo sepa yo? Esa es la típica pregunta que me saca de quicio, pero en este caso he de darle la razón. ¿Cómo es posible que no tenga ni la menor idea?
Al fin y al cabo, la cuestión es que otros decidan por mí, porque así todo me resulta más sencillo. Sin embargo, tengo claro que esa actitud a la larga no me traerá más que problemas, porque no siempre habrá alguien a mi lado que pueda elegir en mi lugar y entonces, tendré que echarle valor, arriesgar y esperar que la elección haya sido la adecuada. De no ser así, seguramente habré aprendido algo nuevo, pues, como la gente suele decir, de los errores se aprende.

1 de febrero de 2012

Yo y las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y yo.

No, no negaré que se han convertido en un instrumento fundamental en nuestras vidas. Móviles, portátiles, reproductores mp3, cámaras digitales, televisores, etc... (no cito más porque la lista se haría interminable) forman parte de nuestro día a día. Pero, ¡dios mío!, estoy harta. Me voy a volver loca si mi portatil sigue funcionando a la misma velocidad que un mismísimo caracol. ¿Por qué no reacciona? Si apenas tiene un año ... En fin ... Creo que es un caso perdido. Lo mejor será que lo apague durante un par de horas y me tome una tilita, a ver si así me relajo. (xD)

30 de enero de 2012

Olvido ...

        Imposible. Los recuerdos no se borran. Son sombras del pasado que nunca desaparecen; fantasmas que nos persiguen hasta los mismísimos infiernos. Espinas clavadas en un corazón supurante y cicatrices que permanecen grabadas, deseosas de volver a abrirse. Entonces, ¿cuál es el antídoto ante este mortífero veneno? 
       
        Ahora, con rotunda seguridad (ya que en su día tenía mis dudas) puedo afirmar que el tiempo todo lo cura y que no se trata de dejar de recordar (porque es imposible mirar hacia el futuro sin echar la vista atrás), sino de recordar sin que duela. 

      Yo, que no soy más que una burda personificación del pesimismo más puro, lo he logrado. Y ahora, que no queda más que vacío, sólo puedo sentir lástima, y no precisamente por mí misma. Lástima y, quizás, algo de nostalgia por lo vivido, lo sentido, por lo que no fue, y por lo que nunca será.

29 de enero de 2012

Tic-Tac





            Después de haber estado metida prácticamente un mes en la biblioteca, sin apenas ver la luz del Sol, viviendo a base de comida basura y de bebidas energéticas, ha llegado el momento de actualizarse. Ya han pasado 29 días desde que empezamos el año, pero para mí ha sido como si el tic-tac del reloj se hubiera detenido sin apenas percatarme de ello. ¿Cómo es posible perder la noción del tiempo de esta forma? Días, horas, minutos y segundos se han esfumado de mis manos sin apenas saborearlos y, lo que es aún peor, han trastocado por completo mi forma de percibir su paso hasta el punto de dejarme totalemente desoriendada y desconcertada. Y es que los saltos en el tiempo y en el espacio son sólo propios de películas de ficción como la de Origen. Pero, quizás, lo que resulte más irónico de todo esto es que las dichosas manecillas avanzan y se detienen, a placer, cuando menos lo deseamos.

21 de octubre de 2011

Hoy ...

Hoy me he sentido como en uno de esos días lluviosos y fríos de invierno, uno de esos días grises y deprimentes en los que lo único que te apetece hacer es quedarte en casa viendo películas y durmiendo. Toda una tarde universitaria echada por la borda. Horas y horas inútiles, desperdiciadas frente a la televisión haciendo "zapping" para comprobar que la programación es cada vez peor, repleta de telenovelas y culebrones, de concursos estúpidos y programas del corazón.

17 de octubre de 2011

Canciones con nombre de mujer

Son más de las dos de la madrugada. Llevo puesto mi pijama y mi cama sigue deshecha. Aún conserva la forma de mi silueta. Sobre mi escritorio descansan desordenadamente los libros y apuntes que hace poco más de una hora deposité con prisas. Echo un vistazo a mi alrededor para comprobar que mi habitación sigue estando exactamente igual que la semana pasada, sigue siendo un auténtico desastre. Sin embargo, no me molestaré en limpiarla, no ahora. Huele a humedad e incluso queda algún resto del aroma a las cotufas que mi hermano hizo hace un par de horas.

Desganada, mastico lentamente una barrita de cereales con naranja y tecleo algunas palabras mientras escucho mi lista de “canciones con nombre de mujer” en Spotify. Estos últimos días he sobrevivido a base de estrujarme los sesos para crear nuevas listas de reproducción y, aunque parece ser que no he inventado nada original, voy a hacer una selección de mis éxitos favoritos (todos ellos en inglés, por supuesto).

En primer lugar, Sunny de Bobby Hebb, probablemente una de los más conocidos. (Sí, salió en el anuncio de la bebida con el mismo nombre. Fueron muy originales).

Sunny, yesterday my life was filled with rain.
Sunny, you smiled at me and really eased the pain.
Oh, the dark days are done and the bright days are here,
my sunny one shines so sincere.
Oh, Sunny one so true, I love you.


En segundo lugar, Dear Rosemary, una canción del último disco de Foo Figthers: Wasting Lights. Ya he perdido la cuenta de las veces que la habré escuchado esta semana. Sin embargo, el efecto que produce sigue siendo el mismo que al principio y me resulta prácticamente imposible no motivarme al cantarla.

Rosemary you’re part of me
You know, you are, you are, you are


Claramente, en esta selección no podía faltar una de Los Beatles, dado que compusieron innumerables canciones con nombre de mujer, entre ellas Anna (go to him), Martha my dear y Lovely Rita. Pero si tuviera que elegir una, no sería otra que Michelle (aunque me odie a mí misma porque he descubierto que es realmente la que más me gusta de este grupo). La simpleza de la letra y la tranquilidad de la melodía, la suave voz de los coros y el sonido de la guitarra, junto con algunas palabras en un francés perfectamente entendible, te transportan a las románticas calles parisinas donde la belleza del paisaje te deja sin aliento.


Jacqueline de Franz Ferdinand es una de mis favoritas por el simple hecho de que al oírla me entran unas ganas irresistibles de ir a uno de sus conciertos (aunque también destacaría Katherine kiss me).



En último lugar he de resaltar Jolene de The White Stripes. Simplemente insustituible, quizás por la peculiar voz de Jack White.

Your smile is like a breath of spring
Your voice is soft like summer rain
I cannot compete with you, Jolene.

And he talks about you in his sleep
And there is nothing I can do to keep
From crying when he calls your name, Jolene

Jolene, Jolene, Jolene, Jolene
I'm begging of you please don't take my man.
Jolene, Jolene, Jolene, Jolene
Please don't take him even though you can


Y hasta aquí la lista, pues si pusiera todas las canciones no acabaría nunca.  Sin embargo, no quiero finalizar sin antes mencionar una que lleva mi propio nombre, Carol de The Rolling Stones, un pequeño regalo de cumpleaños de mi mejor amiga.

2 de octubre de 2011

Dulces pensamientos

Podría leer el libro que descansa sobre mi mesa de noche desde hace varias semanas y que ya empieza a coger polvo. Podría ver aquella película que dejé a medias una de mis efímeras noches de verano o, quizás, podría tumbarme en mi cálida cama a escuchar música hasta que mis párpados se cierren sin ni siquiera percatarme de ello. Sin embargo, he optado por dejar que su nombre invada mi mente por completo, pues ahora más que nunca, anhelo el sonido de su voz y el tacto de su piel, anhelo su mirada fría y su sonrisa, capaz de desmoronar todo mi mundo en cuestión de segundos. Simplemente, no puedo evitar echarle de menos.

1 de octubre de 2011

Junk of the heart


See I notice nothing makes you shatter
You're a lover of the wild and a joker of the heart,
But are you mine?

I wanna make you happy, I wanna make you feel alive,
Let me make you happy,
I wanna make you feel alive at night,
I wanna make you happy
If you're a good girl tonight


La habré escuchado unas veinte veces seguidas y, al fin, después de todo un día sumida en meditaciones erróneas e innecesarias, me siento con la fortaleza suficiente como para soportar el hecho de que ni siquiera levante la cabeza para mirarme, que pase delante mío con la frente bien alta y muestre tal indiferencia que en cuestión de segundos me haga comprender que no le importo en absoluto.

30 de septiembre de 2011

Monotonía

Últimamente he tenido mi blog un poco abandonado, pero, como hoy mismo me recordó mi amiga Sara, he de actualizarlo. Así que aquí estoy, frente a la pantalla del ordenador con los ojos más que resecos de llevar puestas las lentillas todo el día, pensando algo ingenioso e innovador, esperando que llegue una oleada de inspiración divina que me permita escribir algo interesante y con sentido. Sin embargo, mi vida, como la de tantos otros, carece de anécdotas graciosas o entretenidas que se puedan compartir con otras personas y que valga la pena contar, de hechos que marquen la diferencia y, al igual que muchas otras, es de lo más común que uno pueda encontrar.

24 de septiembre de 2011

Come what may ...



Never knew I could feel like this
like I've never seen the sky before
Want to vanish inside your kiss
Everyday I love you more and more


Listen to my heart, can you hear it sings
Telling me to give you everything
Seasons may change winter to spring
But I'll love you until the end of time


Come what may, come what may
I will love you until my dying day


Suddenly the world seems such a perfect place
Suddenly it moves with such a perfect grace
Suddenly my life doesn't seem such a waste
It all revolves around you


And there's no mountain too high, no river too wide
Sing out this song and I'll be there by your side
Storm clouds may gather and stars may collide
But I'll love you until the end of time

Come what may, come what may
I will love you until my dying day
Oh come what may, come what may
I will love you

Suddenly the world seems such a perfect place...

Come what may, come what may
I will love you until my dying day

18 de septiembre de 2011

Elephant love medley - Moulin Rouge



[Ewan:]
Love is a many splendored thing,
Love lifts us up where we belong,
All you need is love!

[Nicole:]
Please, don't start that again

[Ewan:]
All you need is love!

[Nicole:]
A girl has got to eat!

[Ewan:]
All you need is love!

[Nicole:]
She'll end up on the street! (sigh)

[Ewan:]
All you need is looooove!

[Nicole:]
Love is just a game.

[Ewan:]
I was made for loving you baby,
You were made for loving me.

[Nicole:]
The only way of loving me baby,
Is to pay a lovely fee.

[Ewan:]
Just one night,
Give me just one night.

[Nicole:]
There's no way,
Cause you can't pay.

[Ewan:]
In the name of love!
One night in the name of love!

[Nicole:]
You crazy fool,
I won't give in to you.

[Ewan:]
Don't, leave me this way.
I can't survive, without your sweet love,
Oh baby, don't leave me this way.

[Nicole:]
You'd think that people would've had enough of silly love songs...

[Ewan:]
I look around me and I see it isn't so, oh no.

[Nicole:]
Some people wanna fill the world with silly love songs

[Ewan:]
Well what's wrong with that?
I'd like to know.
Cause here I go... again...
Love lifts us up where we belong!
Where eagles fly,
On a mountain high!

[Nicole:]
Love makes us act like we are fools.
Throw our lives away,
For one happy day.

[Ewan:]
We could be heroes...
Just for one day.

[Nicole:]
You, you will be mean.

[Ewan:]
No, I won't.

[Nicole:]
(sigh) And I, I'll drink all the time.

[Ewan:]
We should be lovers...

[Nicole:]
We can't do that.

[Ewan:]
We should be lovers!
And that's a fact.

[Nicole]
Though nothing, would keep us together.

[Ewan:]
We could steal time...

[Ewan & Nicole:]
Just for one day.
We could be heroes,
Forever and ever,
We could be heroes,
Forever and ever,
We can be heroes...

[Ewan:]
Just because I... will always love you...

[Nicole:]
I...

[Ewan & Nicole:]
...Can't help loving...

[Ewan:]
...You...

[Nicole:]
How wonderful life is,

[Ewan and Nicole:]
Now you're in, the world...


Canciones originales:


17 de septiembre de 2011

Novatada escalofriante (Sí, casi termino con una pulmonía)

     Nos habían advertido, sin embargo, no quisimos escucharlo. Cuando nos dimos cuanta de la veracidad de las palabras de la chica desconocida que se sentaba a nuestro lado, fue demasiado tarde. Efectivamente, lo de la foto de grupo no había sido más que una tapadera, una excusa para poder encerrarnos en el aula uno de la facultad de medicina y hacernos una novatada o, mejor dicho, una gran putada (perdón por la palabrita, pero no se me ocurre otra más adecuada). ¿Qué mejor forma de darnos la bienvenida oficialmente? Así, un pelotón de estudiantes de cuarto armados con pistolas y globos de agua se precipitó hacia nuestra clase y empezó a desquitarse con nosotros como si de una guerra se tratara (solo que en aquella batalla seríamos irremediablemente los vencidos). Aunque mi primer impulso fue el de cubrirme con el cuaderno de apuntes, pronto supe que aquello sería totalmente inútil, así que no me quedó otra opción que resignarme. En cuestión de minutos, todos los novatos (sí, ya lo tengo más que asumido...) estábamos empapados de arriba a abajo. Sin embargo, el agua no fue nuestra única enemiga. Docenas de huevos volaban por encima de nuestras cabezas esperando dar en el blanco. A la nata montada, el sirope y la harina había que sumarle la sangría que, supuestamente, teníamos que servirla al resto de allí presentes y  que pronto se convirtió en un nuevo líquido con el que mojarnos (inocente de mí que cuando le ofrecí un vaso a un chico de segundo, no se le ocurrió otra cosa que tirarmelo en el pelo en cuanto le dí la espalda).

     Después de dos horas sin poder salir de aquel ambiente asfixiante (no solo porque hacía calor, si no también porque la harina empezaba a acumularse en mis vías respiratorias y me faltaba el aire), los de cuarto decidieron que ya habíamos tenido suficiente agua por ese día y, como recompensa, nos invitaron a paella y a tortilla gratis, pero para ello tuvimos que atravesar algunos de los largos pasillos de la facultad, siendo objeto de burla de muchos universitarios que se habían agrupado para ver el espectáculo. Tiritaba de frío, apestaba a masa fermentada (harina, alcohol y altas temperaturas no son una buena combinación) y a vino (del que viene en cartón y beben los borrachos de la calle), y mi pelo parecía un estropajo. Sin embargo, solo había tenido una hora de clase, era viernes y tenía por delante un fin de semana que, como todos, se me haría demasiado corto.

13 de septiembre de 2011

Buen comienzo ...


     Estoy hasta la coronilla de tantos procedimientos online. Entre la solicitud de becas y ayudas, de una tarjeta universitaria que, a este paso, nunca obtendré y, las aulas virtuales que necesitan un usuario y una contraseña que desconozco dado que en la facultad de Medicina son todos unos inútiles, me van a tener que internar en breve en un manicomio. Y es que dicen que las tecnologías han surguido para facilitar la vida a las personas, pero, desde luego, están convirtiendo la mía en una auténtica tortura. Parece ser que soy la única a la que le ocurren este tipo de cosas y sí, ya empiezo a estresarme.

Después de clase...

Después de salir de clase, decidí "perderme" entre los largos y lúgubres pasillos de la Facultad de Medicina para buscar nuevamente la sala de disección. He aquí la el exitoso resultado:
Sí, lo sé, la calidad de la imagen no es muy buena, pero tomé las fotografías con prisas pensando que en cualquier momento aparecería algún profesor cascarrabias y nos echaría de allí a patadas. Dado que es imposible leer la famosa frase que se encuentra sobre la cutre puerta de madera de la sala (que finalmente resultó ser bastante menos espectacular de lo que esperaba), la escribo a continuación:

"ESTE ES EL LUGAR DONDE LA MUERTE SE ALEGRA DE SOCORRER A AL VIDA". Lucino Armanni.

12 de septiembre de 2011

Primer día en la Facultad ...


             Hoy ha sido mi primer día como "universitaria", si es que así puede llamarse. Después de semanas acostándome a las cuatro y levantándome a la una de la tarde, hoy, a las siete, ya estaba en pie (por obligación, no por propia voluntad, desde luego). Había podido conciliar el sueño casi a las tres y media de la madrugada, y, como es lógico, habiendo dormido menos de cinco horas, tenía un dolor de cabeza insoportable que creía que remitiría después desayunar. Desafortunadamente, no fue así. Con las prisas y los nervios a flor de piel de un principiante, no se me ocurrió tomar nada para hacer desaparecer la jaqueca, por lo que el resto de la mañana tuve que arreglármelas para controlar mi mal humor y mi cara de pocos amigos. Nada más llegar a la Facultad de Medicina (sí, lo sé, ya empiezo a arrepentirme de mi elección) se formó en mi estómago un nudo que no me permitía ni siquiera tragar. Me sentía totalmente fuera de lugar entre tantos rostros desconocidos  y,  me sentía peor aún al ver que muchos de los allí presentes se abrazaban y se saludaban tranquilamente. Afortunadamente, mi mejor amigo no se separó de mi lado en ningún momento. De no ser por él, hubiera pasado un muy mal trago. 

            La charla de presentación se hizo eterna, principalmente porque el decano se dedicó a enfatizar las desventajas de una carrera tan dura y sacrificada como la de medicina (eso sí, una de las más bonitas, que quede claro). Empezaban a pesarme los párpado cuando la alarma de mi móvil comenzó a sonar y quise que la tierra me tragara (al instante la mayoría de mis "compañeros" se giró para lanzarme una mirada asesina mientras pensaba: "¿No te han enseñado que debes apagar el móvil o ponerlo en silencio antes de entrar en clase? Interrumpir a alguien mientras habla es de mala educación"). Después de ese pequeño percance que prefiero olvidar, oía sin escuchar lo que aquel hombre nos estaba intentando explicar. Cuando por fin llegó el descanso, no sentía las piernas y era como si me hubieran absorbido toda la energía, dejándome completamente desanimada y desganada. Tras un pequeño tour a través de la facultad en busca de la sala de disecciones (pues queríamos ver con nuestros propios ojos la supuesta famosa frase que se encuentra en la entrada) y, habiendo experimentado las sensación que uno tiene al captar el aroma a formol, regresamos al aula 1 para rodearnos de personas que nos hacían sentir inferior (más bien que no encajábamos) por su culto vocabulario ("se acoplan los horarios", "devolución del importe", "loud and clear, please" y un par de palabras más que no me acuerdo). La jornada finalizó con los consejos de los miembros de la delegación (alumnos de segundo de carrera, si no me equivoco) quienes nos explicaron el funcionamiento de las comisiones (que espero nos ahorren el estrés de tomar apuntes hasta perder la mano) y con un intento fallido de elección de un delegado. Sin duda, esta última parte fue la más amena e interesante, gracias el buen sentido del humor y a la naturalidad que mostraron los de segundo al contarnos las anécdotas de su primer año en la Universidad.  Del resto se podría decir que fue una auténtica pérdida de tiempo.