8 de septiembre de 2011

El diario de Noa

 "No soy nadie especial. Solo soy un hombre corriente con pensamientos corrientes. He llevado una vida corriente. No me han hecho ningún monumento y mi nombre pronto quedará en el olvido. Pero, según como se mire, he tenido cierto éxito, como muchas otras personas en la vida. He amado a otra persona con todo mi corazón y eso para mí ha sido suficiente. "

"Los amores de verano terminan por todo tipo de razones, pero, al fin y al cabo, todos tienen algo en común: son estrellas fugaces, un espectacular momento de luz celestial, una efímera luz de la eternidad y, en un instante, se van."

"Ella había vuelto a su vida como una llama repentina, ardiendo e invadiendo su corazón. Noa no durmió en toda la noche contemplando la agonía segura que sabía que sufriría si la volvía a perder."

Queridísima Allie:

    Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado. He dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real. Y si en algún lugar en un futuro lejano nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré cómo pasamos el verano bajo los árboles, aprendiendo el uno del otro y creciendo en el amor.
     El mejor tipo de amor es el que nos despierta el alma y nos hace aspirar a más; nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tu me has dado y lo que yo esperaba darte siempre.
Te quiero. Ya nos veremos,
Noa




5 de septiembre de 2011

Queen


     Hoy se cumplen 65 años del nacimiento de Freddie Mercury, vocalista del grupo de rock "Queen". Sin duda, uno de los grandes artistas que ha dejado huella en cada uno de nosotros. Su poderosa voz, su extravagancia, su rareza y originalidad le han convertido en alguien único, insustituible e inolvidable.

     He de admitir que éste es uno de mis grupos musicales favoritos. Sus canciones se han convertido en parte de la banda sonora de mi propia vida. Así, cuando camino sola y noto como el cansancio, no solo físico, si no también psicológico, se apodera de mi, suelo escuchar Another one bites the dust. Me hace sentir que soy capaz de atravesar los más duros desiertos, escalar las más altas montañas y nadar los océanos más profundos. Me hace sentir que puedo conseguir todo aquello que me proponga.



      Friends will be friends suena en aquellos momentos melancólicos en los que aprendes a valorar la amistad, cuando te das cuanta de que amigos de verdad hay pocos y te sientes afortunado por haber encontrado a alguien que te acepte tal y como eres, que te apoye y te brinde un hombro en el que llorar.



     Somebody to love. ¿Quién no se ha sentido identificado con esta canción alguna vez en su vida? Cuando te sientes frío, vacío por dentro, cuando sientes que tu vida no tiene sentido, cuando no tienes por quién luchar ni en quién creer. Entonces, grita hasta que tu voz alcance los confines del Universo, hasta que todos sientan tu sufrimiento y tu necesidad de encontrar a alguien a quien amar.


"Cada mañana me levanto y muero un poco. Apenas puedo mantenerme en pie. Me miro en el espejo y grito: Señor, ¿Qué me estas haciendo?. He consumido todos mis años creyendo en tí, pero ahora ya no puedo obtener consuelo. ¿Puede alguien encontrarme a alguien a quien amar? Trabajo duro todos los días de mi vida, trabajo hasta que me duelen los huesos. Al final del día llevo a casa mi sueldo bien ganado. Caigo sobre mis rodillas y empiezo a rezar hasta que las lágrimas caen desde mis ojos. ¿Puede alguien encontrarme a alguien a quien amar?... "

3 de septiembre de 2011

Así no hay quien duerma



Dado que no estoy dispuesta a morir intoxicada a causa del persistente olor a pintura que aun hay en mi cuarto (y digo persistente porque desde ayer dejé la ventana abierta de par en par pero, aun así, apesta), he decidido mudarme temporalmente al salón. Con "mudarme" me refiero a transportar todo aquello que considero necesario para pasar una agradable noche: portátil, móvil, auriculares, disco duro (por las películas que contiene, claro está) y, por último, pero no por ello menos importante, el libro que me prestó mi mejor amiga Sara, titulado "¿Hay alguien ahí fuera?" de Marian Keyes. Sí, podría decirse que estoy bien equipada. Sin embargo, hay un pequeño problema, y es que en el salón no hay quien pegue ojo. En primer lugar, mi cobaya, siempre tan enérgica. No para quieta: come, bebe agua, se rasca detrás de las orejas, se limpia el hocico y vuelve a comer. Y así una y otra vez, sin descanso. ¿Acaso los roedores no duermen o qué?. En segundo lugar está mi tortuga la cual choca agonizantemente contra el cristal de la pecera produciendo un repiqueteo fatídico y desquiciante. He de añadir que, además de ser tonta, últimamete tiene tendencias suicidas. Sí, ha cogido la mala costumbre de tapar el orificio a través del cual sale el agua del filtro. Un día de estos recibirá tal corrientazo que acabará achicharrada. En tercer lugar: el sonido incesante de las manecillas del reloj: tic-tac-tic-tac... Y, por último, el latido de mi corazón, cuyo bombeo arritmico hace eco sobre mis oídos cuando descanso suavemente mi cabeza sobre la almohada. Así que, hasta que me duerma (quizás hasta que se agote la batería de mi móvil), optaré por escuchar canciones deprimentes y lentas que me permitan transportarme a otra dimensión, al mundo de los sueños.

2 de septiembre de 2011

No doy para más ...


   
Amarillo. Ese es el color que he escogido para pintar dos de las paredes de mi diminuta y claustrofóbica habitación. Para las restantes es elegido el malva. Sí, curiosa combinación, pero empiezo a cansarme del violeta pastel que las cubre, siempre tan apagado y falto de vida.

   Con música de Muse a todo volumen, me dispongo a plasmar en el empapelado cada uno de mis sentimientos, hasta sentirme completamente vacía, al igual que hace un escritor cuando desliza delicadamente la pluma sobre el papel. Noto como la música se apodera de mí, recorriendo cada una de mis venas y arterias. Mi muñeca derecha se mueve al compás de cada canción. Se retuerce y, con cada giro, una pequeña mueca de dolor aparece en mi rostro, un dolor punzante y profundo; sin embargo, no quiero ni puedo detenerla. Brochazo a brochazo voy cubriendo cada esquina, cada borde y, al mismo tiempo, cada recoveco de mi alma. Empapo el pincel y descargo la pintura con furia, con odio, casi queriendo perforar la pared, dejando en ella mi amor, mi frustración, mi culpabilidad, mi sufrimiento, mi confusión y mi miedo. Abandono la brocha y opto por el rodillo, bastante mas práctico pero menos delicado. Lo sujeto con fuerza y lo sumergo hasta que queda completamente empapado. Sin escurrirlo, lo deslizo sobre la pared con violencia, de forma que cada vuelta libera pequeñas gotitas de pintura que me salpican la cara, el pelo y los brazos. Repito la operación una y otra vez. Es como un bucle que parece no tener fin. Exhausta, noto las gotas de sudor que resbalan por mi frente, mi pecho y mi espalda, produciendo un ligero cosquilleo relajante pero desquiciante. Cuando ya solo queda un trozo por pintar, las fuerzas me abandonan, llevando consigo todo rastro de los sentimientos que habitan en lo más profundo de mi ser. Entonces, siento que floto en una burbuja que, en cuestión de segundos, revienta, dejándome tan indefensa y perdida como antes.

1 de septiembre de 2011

Reflexión infantil ...


           

           No hay cosa que odie más en este mundo que la gente que mete sus narices donde no le llaman. ¿Por qué no se preocupan de lo suyo propio y nos dejan a los demás un poquito en paz? El conocer la vida de  otros no nos hace más valiosos o importantes. Pero claro, el ser humano es egocéntrico, egoista, siempre quiere llamar la atención como sea, y qué mejor forma de hacerlo que revelando las experiencias o secretos de otra persona. ¿Acaso ya no existe la privacidad? En breve, esta palabra desaparecerá de todos los diccionarios. Sí, se esfumará al igual que lo hace el humo de un cigarrillo, al igual que lo hacía Goku con su técnica de teletrasporte instantáneo, al igual que una pompa de jabón cuando estalla, esparciéndoce en millones de gotitas relucientes . Hoy en día, no hay mejor confidente que uno mismo. Los secretos dejan de serlo en cuanto una sola palabra se desliza por tu lengua y sale a través de tu boca, llegando, finalmente, a oidos ajenos. Aprende a ser desconfiado, a no fiarte ni de tu propia sombra. Que sean los demás quienes luchen por ganarse tu confianza y lucha tu también por ganarte la confianza de quienes te importan.